La mirada de Aníbal

Si te ha servido, ¡comparte!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

¿Qué sientes cuando un desconocido mira a tu hijo?

Cuando el general cartaginés Aníbal Barca perdió un ojo en la guerra con el Imperio Romano lejos de limitarle en sus acciones, este hecho le impulsó aún más en su convencimiento de derrotar a tan poderoso ejército. 

Él tenía claro cuáles eran sus principales fortalezas: era mejor estratega que su adversario y sabía dominar a sus soldados. Pero también conocía sus debilidades, de ahí que en más de una ocasión se retirase del campo de batalla ante la sorpresa de los centuriones romanos.

Pero no voy a hablarte de historia, al menos no de esta historia, sino de la tuya, la que vives a diario y si me permites nos acompañará Aníbal en el relato.

Ya te he dicho que perdió un ojo. Y a raíz de ese incidente su mirada y su rostro cambió. Se hizo más brusco y menos amable. Solo permitía a su círculo más íntimo que le mirasen directamente a la cara, los demás lo tenían prohibido. 

¿Pero qué pensaban y sentían aquéllos que no le conocían cuando se acercaban con él? En parte sentían miedo, a lo desconocido, a las consecuencias que pudiera tener el levantar la mirada más allá del suelo, extrañeza ante un rostro que mostraba algo fuera de lo normal, algo que no habían visto nunca, un parche que sin duda lo marcaba y hacía diferente. Una tela que ocultaba algo que ninguno tenía el valor de descubrir, por cobardía o por resultar más cómodo vivir mirando para otro sitio cuando hablaban con él. 

Seguramente estas palabras te han llevado a recordar algunas miradas y comentarios sobre tu hijo. Miradas compasivas, agresivas y a veces hasta cómicas. Lo importante de las mismas es que son de “desconocidos”, que al igual que hacían con Aníbal, toman la decisión de no levantar la cabeza más allá de su propio ombligo, o no tienen la suficiente paciencia para descubrir un mundo accesible solo a aquéllos que realmente lo desean. Por último, esas miradas no podemos juzgarlas, ya que cada uno actúa en base a su lógica privada, es decir, a su forma de ver e interpretar el mundo y por eso unos reaccionan con compasión, otros con dulzura y otros con cierto rechazo, buscando todos ellos su propio bienestar y seguridad. Ninguno actuará como tú. Porque todos somos diferentes, aunque busquemos lo mismo.

¿Y qué pensaba o sentía su círculo íntimo? A diferencia de los demás, ellos lo conocían, sabían que el parche era solo un trapo en la cabeza de su amigo, hermano y compañero fiel de innumerables batallas. Aníbal seguía siendo el mismo, con ojo o sin él. Ahora era más fiero y menos sociable, pero solo había que buscar la manera de acercarse a él. No siempre lo entendían, pero con paciencia, respeto y una mirada limpia de prejuicios lograban apartar los gritos del general para encontrar acuerdos amistosos y una conexión inquebrantable. No lo juzgaban, tan solo estaban ahí, acompañándolo y aportandole lo mejor de cada uno de ellos y alejándose cuando entendían que era la soledad su mejor compañera.

En el mundo del autismo encontramos muchas miradas que nos hacen ver en nuestro hijo ese parche invisible. No le conocen, pero lo miran. Le han preguntado y responden por él. Es adolescente y le tratan como a un niño. No le tienen miedo, pero lo observan como a un NIRANI (NIño RAro No Identificado).

No puedes hacer nada por cambiar la mirada de los demás. Lo que sí puedes hacer es ayudar a encontrar y desarrollar las fortalezas que tiene tu hijo. Da igual que no tenga muy desarrollada su capacidad lingüística o el área social más limitada, seguro que eso no le impide ser constante y desarrollar otros valores como hizo el propio Aníbal, que en inferioridad numérica vencía siempre. 

Lo importante de esta historia no es lo que pensaba su círculo íntimo o lo que sentían los que no le conocían cuando se acercaban a él. Lo que de verdad tiene valor de esta historia es lo que sentía el propio Aníbal, el protagonista. 

Deja que te diga, que a veces a nuestro general la cicatriz le producía tantas molestias que no quería ver a nadie debido a sus bruscos cambios de humor y no siempre en el campo de batalla lograba visualizar a todos los enemigos. Pero pese a ello, Aníbal nunca fue víctima de su parche, nunca sintió lástima de sí mismo y siempre bromeó delante de sus adversarios y soldados con la ceguera sufrida. 

Nuestra misión como padres y madres es trabajar las fortalezas y debilidades de nuestros hijos. Hacerles ver que a través de su conducta podrán lograr cambios en los demás. Y que lo que ellos oculten detrás de un parche, la sociedad seguirá viéndolo como algo misterioso, extraño, diferente.  

Aníbal cada vez que quería le daba visibilidad a su cicatriz y la mostraba entre carcajadas, aumentando así su autoestima y liderazgo.

Esa es la clave. Si quieres que la sociedad vea en tu hijo a una persona fuerte y sana mentalmente, capaz de superar sus propias limitaciones, va a depender en gran parte de ti. Dependiendo de cómo le hables, de tus expectativas y del estilo educativo que uses va a nacer una persona capaz de mirar de frente a cualquier barrera u otra que se rinda y asuma sus limitaciones.

Ayudémosle a descubrir su verdadero potencial.

Como dice un proverbio africano anónimo: 

“No se trata de cómo yo te llame, sino a qué respondas tú. Pero si no sabes quién eres, entonces cualquiera puede ponerte un nombre. Y si cualquier puede ponerte un nombre, responderás a cualquier cosa”

Quizás estás pensando que el final de la historia es que Aníbal fue derrotado. El final de la historia es que conoces a Aníbal. Logró una visibilidad y reconocimiento mundial. ¿Quién fue el general romano que le derrotó?

Alex Calvache

Equipo de AliTEAndo

Si te ha servido, ¡comparte!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Los 3 errores (y sus antídotos) en el contexto del autismo

Responsable: Alicia Rodríguez Palomeque
Finalidad: Envío de boletines así como informaciones comerciales.
Legitimación: Consentimiento del interesado.
Destinatarios: Tus datos se encuentran alojados en mi plataforma de email marketing Mailchimp cuyo titular es The Rocket Science Group, alojada en EEUU y suscrita al EU PrivacyShield.
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, limitación, portabilidad y olvido de los datos. Puedes cancelar suscripción o modificar tu datos con el enlace a pie de página que existe en todos los e-mails que te mandaremos.
Plazo de conservación de los datos: Hasta que no se solicite su supresión por el interesado.
Más información en la política de privacidad.

 

Descárgate gratis el audio donde te cuento los 3 errores más frecuentes que se generan en el acompañamiento y/o crianza cuando el Autismo llama a tu puerta. (Y los 3 antídotos para encontrar la oportunidad de revisión y mejora)